miércoles, 11 de enero de 2012

El marqués y las vías del tren


Esta es la historia de un marqués que un día salió de su casa para estrenar su coche nuevo. Iba el marqués tan contento cuando fue a pasar las vías del tren, que tenía que cruzar para llegar al pueblo, con tan mala suerte que el coche se le quedó enganchado a una traviesa. Rápidamente el marqués metió marcha atrás, pero el coche no se movía. Empezó a ponerse nervioso, estaba atravesado en mitad de la vía y podía venir el tren y llevárselo. Volvió a acelerar, pero nada. De repente se acordó del 112. Llamaría a ver si había tiempo de avisar al conductor del tren. Sacó el móvil mientras miraba a la derecha, pero cuando le descolgaron se quedó sin habla. Lágrimas como toneles bajaban por las mejillas. Al final salieron las palabras y explicó lo sucedido.

De repente escuchó el silbido del tren. Se bajó del coche, cogió la chaqueta y se puso a agitarla como un loco en mitad de la vía.
                -¡Pare, pare!
¡Piiiiiiiiiiiii ¡-pitaba el potente vehículo mientras se acercaba con una maldad mortífera. Las lágrimas le caían a raudales.

De repente observó como el tren aminoraba la velocidad, y como a metro y medio se paró. Por las escalerillas bajaba un rey mago, era Melchor, con su túnica en verde fosforescente con una larga barba y un móvil en la mano. El marqués se abrazo a él:

-Gracias Melchor, sabía que alguna vez los reyes magos se portarían bien conmigo. ¡Gracias!
-¡Qué Melchor ni que leches!- contestó el maquinista que con barbas y con un anorak fosfórico había confundido el marqués con un rey mago:- me acaban de avisar por el móvil de este  peligro-.

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